miércoles, 27 de diciembre de 2017

Alinas

Esta Lejana soy Yo
Veintisiete de diciembre, de dosmildiecisiete.
Muchos años pasaron, y en distintas perspectivas sigo siendo la Alina Reyes que siempre fui.
Ahora hablo de goces, y entiendo aquella agresividad tan primitiva que entra sin tocar, que siempre estuvo allí, porque es su casa... que fue usurpada, que fue usurpada con aquello que más sentimos que es nuestro, que defendemos, que nombramos, que sentimos, que experienciamos.
Y así a nuestro ser lo construyo y deconstruyo, porque es como esos espirales en dónde el afuera se convierte en el adentro, que a su vez es el afuera de otro adentro, y así, si lo pones a girar, es un infinito que se reconvierte todo el tiempo.
Entendí gran parte del juego, aprendí jugadas nuevas... sigo perdiendo de vez en cuando, pero aprendí a convertir, a ser lejana y a ser Alina; a ser de vez en cuando, a intercambiarnos, a intercambiarlas, a darles espacio y dejarlas ser.
Fui la Alina de Luis Maria; la Alina que se separó, que con esfuerzo (imagino) despegó su cuerpo de aquel Otro que domina (que ella eligió que domine); fui la Alina de la lejana y la lejana de Alina. Fui todo eso y mil Alinas más.

Volver a este espacio es volver a la mas lejana de las lejanas que fui, a la lejana que llenaba su ser alimentándose de la demanda de un Otro, que era tan ajeno como ella lo hacia propio.

A partir de acá, ¿Matilda es Alina, o sigue siendo Lejana?
¿Cuál es Yo? ¿Matilda? ¿Alina? ¿Lejana?
Las tres, todas, ninguna. 

sábado, 16 de enero de 2016

Sábado de trasnoche

Saquenmelo de adentro, saquenme esos cinco años, quemenlos y que se hagan cenizas, y que en el peor de los casos de allí renazca algo nuevo cual Fénix que renace de sus cenizas, pero que no reviva nada. Eso no es lo que marca la eternidad del Fénix, sino que ella esta marcada por la posibilidad de morir y revivir, sin pasado, sólo futuro.

miércoles, 13 de enero de 2016

Shine - BFL

Hace mucho que no paso por acá, mi fiel portador de secretos, mi pedacito de alma escondido... Hoy me desperté, o me encontré en la mañana, pensando en la eternidad. Que será eso de lo que tanto nos empeñamos en saber? Lo infinito, lo eterno, eso que no se sabe de donde nació y que no se sabe si tiene un final.

Que complicada es la vida cuando uno empieza a ser consciente de tantas cosas. Por vivir en este mundo, lo primero que uno empieza a conocer es a los seres humanos (si bien a fin de cuentas somos seres humanos sin saber lo que es, un ser humano...).
El año pasado la vida me dio la oportunidad de conocer cierto tipo de persona, para reconocerla y no volver a acercarme nunca en lo que queda de mis años. Dos personas en una. Me hizo llorar tanto como me hizo reír, y me hace extrañarla tanto como odiarla. Esas personas que me cruzo en la vida no? Hace unos años hablaba en este mismo lugar de alguien puro a quien simplemente tuve que amar sin ser correspondida, aunque para ser la primera piedra fue bastante dura. Y resultó ser que la segunda piedra es un acantilado completo que saltar, pero no por querer, por amar, o por desear. Sino simplemente por conocer a la humanidad en una sola persona, tanto los campos de rosas como las espinas que ellas tienen. Ver la rosa, desearla e idealizarla... pero abrazarla y sangrar hasta que no quede mas sangre en tus venas. Así fue el año pasado.
Siempre tuve la certeza de que las cosas se nos interponen en la vida por alguna razón, y mi razón fue aprender a alejarme de las rosas con espinas, serán muy lindas y llenaran mucho el alma a la vista, pero si al mínimo contacto hacen sangrar no creo que valga tanto la pena su belleza... me hizo dar cuenta de que no hay por qué conformarse, eso no existe. Uno busca y encuentra, y revuelve y revuelve y lucha, y aprende y ríe
y llora, pero no simplemente se conforma.

sábado, 25 de enero de 2014

reflejando cada espiga





Tal vez en unos años recuerdes lo que era la vida conmigo,
y tal vez en ese segundo lo recordemos juntos.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Oleaje



-Lo único que le digo Señor, es que el día que su cabeza pida llamarme, sepa distinguir o tal vez diferenciar, su abrumadora soledad y su descubrimiento hacia el amor inmortal, ya que muchas veces la primera suele nublar el juicio, y hasta hace sentir igual que la segunda, pero la gran diferencia es que una dura un día, y la otra una vida.